El ganador del Premio Nobel Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad
Hace unos días publicamos una nota sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a dcotores para que éstos promuevan sus medicamentos. Para complementar reproducimios esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio si desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfremedad no sean investigados. Y se pregunta hasta que punto es valido que la industria de la salud se riga por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a aprecerse mucho a los de la mafia. La entrevista originalmente fue publicada por el diario español Vanguardia:
¿La investigación se puede planificar?
- Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.
- Parece una buena política.
- Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada...
- ¿Y no es así?
- A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.
- ¿Cómo nació?
- La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.
- Toda una aventura.
- Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.
- ¿Fue científicamente productiva?
- Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.
- ¿Qué descubrió usted?
- Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).
- ¿Para qué sirvió?
- Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.
- ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
- Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud... Tengo mis reservas.
- Le escucho.
- La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.
- Explíquese.
- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital...
- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
- Pero si son rentables, investigarán mejor.
- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
- Por ejemplo...
- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...
- ¿Y por qué dejan de investigar?
- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino
que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
- Es una grave acusación.
- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y
de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.
- Hay dividendos que matan.
- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que
propicie ese tipo de abusos.
- ¿Un ejemplo de esos abusos?
- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.
- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina
que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.
- ¿Los políticos no intervienen?
- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.
- De todo habrá.
- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos - y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras...
Biografía
Richard J. Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943. Estudió inicialmente Química, posteriormente se traslada a Estados Unidos, donde desarrolla actividad docente en Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación del Biolabs Institute, de Beverly, (Massachusetts).
Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN que no tiene nada que ver con la información genética. Pudieron describir que la información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.
Los primeros experimentos los realizaron sobre material genético de virus, particularmente de adenovirus.
Ambos llegaron a la conclusión de que el ARN ha tenido que preceder en la evolución al ADN.
Extraido de :
http://pijamasurf.com/2011/02/premio-nobel-de-medicina-farmaceuticas-bloquean-farmacos-que-curan-porque-no-son-rentables/
Biomagnetismo,imanes que sanan
Farmacéuticas bloquean fármacos que curan
El incostante Campo Magnetico ( NASA )

El Inconstante Campo
Magnético de la Tierra
Magnético de la Tierra
El campo magnético de nuestro planeta cambia constantemente, afirman los investigadores, que están empezando a comprender cómo se comporta y por qué.
Referencia :http://ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2003/29dec_magneticfield/
NASA
Diciembre 29, 2003: Cada pocos años, el científico Larry Newitt (de la institución Geological Survey de Canadá) se va de caza. Toma sus guantes, su parca, su elegante
brújula, se embarca en un avión y vuela hacia el ártico canadiense. Hay poco movimiento sobre las islas desparramadas y el mar de hielo, pero la presa de Newitt está ahí -- siempre en movimiento, cambiante, huidiza.La presa a capturar es el polo norte magnético de la Tierra...
Por el momento, se encuentra localizado en el norte de Canadá, a unos 600 km aproximadamente de la villa más cercana: Resolute Bay, que cuenta con una población de 300 habitantes, y en la que está de moda una camiseta con el mensaje: "Resolute Bay no es el fin del mundo, pero desde aquí puede verse". Newitt se detuvo allí a comprar víveres y otras provisiones -- y es allí donde se refugia en caso de mal tiempo. "Lo cual ocurre a menudo", añade.
Arriba: El movimiento del polo norte Magnético de la Tierra a través del ártico canadiense desde 1831 hasta el 2001. Crédito: Geological Survey of Canada. [más información]
Desde hace mucho tiempo los científicos saben que el polo magnético se mueve. James Ross localizó el polo por primera vez en 1831, tras un agotador viaje por el ártico durante el cual su barco quedó encallado en el hielo durante cuatro años. Después de él, nadie regresó al polo hasta el siglo siguiente. En 1904, Roald Amundsen encontró el polo de nuevo y descubrió que se había movido -- al menos 50 km desde los días de Ross.
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El polo siguió moviéndose durante el siglo XX en dirección norte a una velocidad de 10 km por año, acelerando últimamente "hasta 40 km anuales", dice Newitt. A este ritmo abandonará Norte América en busca de Siberia en unas pocas décadas.
El trabajo de Newitt consiste en seguir las huellas del polo norte magnético. "Normalmente salimos y comprobamos su localización una vez cada pocos años", comenta. "Tendremos que hacer viajes más a menudo ahora que se está moviendo tan rápido".
El campo magnético de la Tierra también está sufriendo otro tipo de cambios: las agujas de las brújulas en África, por ejemplo, oscilan casi un grado por década. Y globalmente el campo magnético se ha debilitado un 10% desde el siglo XIX. Cuando los científicos mencionaron esto en una reciente convención de la Unión Geofísica Americana, muchos periódicos lo anunciaron en sus columnas. Un titular típico: "¿Está muriendo el campo magnético terrestre?"
Probablemente no. Por muy extraños que nos parezcan estos cambios, "son moderados si los comparamos con los acaecidos durante el pasado en el campo magnético terrestre", afirma el profesor de la Universidad de California Gary Glatzmaier.
Algu
nas veces el campo se invierte por completo. El polo norte y el sur intercambian sus puestos. Semejantes inversiones, registradas en el magnetismo de antiguas rocas, son impredecibles. Vienen en intervalos irregulares, aproximadamente una vez cada 300.000 años; el último tuvo lugar hace 780.000 años. ¿Se aproxima un nuevo cambio? Nadie lo sabe.Izquierda: Las varas magnéticas en los alrededores de las crestas centro-oceánicas revelan la historia del campo magnético de la Tierra desde hace millones de años. El estudio del pasado magnético de la Tierra recibe el nombre de paleo-magnetismo. Crédito de la imagen: USGS. [más información]
Según Glatzmaier, la atenuación actual del 10% no implica que la inversión de los polos sea inminente. "El campo se incrementa o decrece en todo momento", afirma. "Sabemos esto gracias a los registros paleo-magnéticos". El campo magnético terrestre actual es, de hecho, mucho mayor de lo normal. El momento dipolar, una medida de la intensidad del campo magnético, es ahora de 8 × 1022 amperios × m2. Eso es el doble de la media del último millón de años, que es de 4× 1022 amperios × m2.
Para entender lo que está sucediendo, dice Glatzmaier, debemos hacer un viaje... hacia el centro de la Tierra, allí donde se produce el campo magnético.
En el núcleo de nuestro planeta existe una bola de hierro sólido, a una temperatura aproximadamente igual de caliente a la superficie del sol. Los investigadores lo llaman el "núcleo interno". Realmente es un mundo en el interior de otro mundo. El núcleo interior tiene un tamaño del 70% de la luna. Gira con período propio, que es de 0,2º grados de longitud por año más rápido que el de la superficie de la Tierra, y cuenta con su propio océano: una capa muy profunda de hierro líquido conocido como el "núcleo externo".
Derecha: Diagrama esquemático del interior de la Tierra. El núcleo exter
no es la fuente del campo magnético.El campo magnético de la Tierra se origina en este océano de hierro, el cual es un fluido conductor de la electricidad en constante movimiento. Descansando sobre el caliente núcleo interior, el núcleo externo líquido se agita furioso como el agua sobre una sartén al fuego. El núcleo exterior sufre también "huracanes" -- remolinos generados por las fuerzas de Coriolis producidas por la rotación terrestre. Estos complejos movimientos generan el magnetismo de nuestro planeta a través de un proceso llamado efecto dinamo.
Utilizando las ecuaciones de la magnetohidrodinámica, rama de la física que se ocupa de los fluidos conductores y los campos magnéticos, Glatzmaier y su colega Paul Roberts han creado un modelo del interior de la Tierra en un supercomputador. El software que han creado calienta el núcleo interno, removiendo el océano metálico que flota sobre él, y después calculan el campo magnético resultante. Ejecutan el programa simulando el proceso a lo largo de miles de años y observan lo que sucede.
Los resultados reflejan lo que realmente ocurre en la Tierra: el campo magnético crece y decrece, los polos se mueven, y ocasionalmente se alternan. Han aprendido que el cambio es normal y que no debe extrañarnos. La fuente del campo, el núcleo exterior está, de por si, furiosa, arremolinada y turbulenta. "Ahí abajo está el caos", apunta Glatzmaier. Los cambios que detectamos en la superficie del planeta son un signo de ese caos interior.
Han aprendido también lo que sucede durante una inversión en la polaridad magnética. La inversión tarda unos pocos miles de años en completarse y durante ese tiempo -- contrario a la creencia popular -- el campo magnético no desaparece. "En realidad es más complicado", dice Glatzmaier. Las líneas de fuerza magnética en las proximidades de la superficie terrestre se enroscan y se enmarañan y los polos magnéticos aparecen inesperadamente en lugares poco acostumbrados. El polo sur magnético podría emerger en África, por ejemplo, o el polo norte podría surgir en Tahití. Extraño. Pero aún así, sigue siendo un campo magnético planetario, y sigue protegiéndonos de la radiación espacial y de las tormentas solares.

Arriba: Modelos del campo magnético de la Tierra realizados con un supercomputador. El de la izquierda es un campo magnético dipolar normal, típico de los largos períodos entre las inversiones en la polaridad. El de la derecha es la clase de complicado campo magnético que muestra la Tierra durante los trastornos de una inversión.[más información]
Y como recompensa, Tahití sería un gran lugar para observar las auroras boreales. Durante ese tiempo, el trabajo de Larry Newitt sería diferente. En lugar de tiritar en Resolute Bay, él podría disfrutar de la calidez del Pacífico sur, saltando de isla en isla, a la caza de los polos magnéticos mientras las auroras danzan sobre su cabeza.
Algunas veces, un pequeño cambio puede resultar en algo agradable.
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Leche ...¿Hace Bien a nuestro Cuerpo?
Por Suzzane Holden, dietista
de Triangle Vegetarian Society (TVS)
Extraido de : http://www.ivu.org/spanish/trans/tvs-milk.html
"La recomendacion de la Terapia de Biomagnetismo es no consumir ningun producto derivado de la Leche mientras se esta en tratamiento. (Biopares)"
“La leche hace huesos fuertes”, “El alimento perfecto de la naturaleza”, “¿Tomaste leche?”... Estamos todos familiarizados con la propaganda del Consejo Nacional de la Leche. La mayoría de los americanos consumen productos lácteos diariamente y creen que la carencia de productos lácteos en la dieta pone su salud en alto riesgo. Sin embargo, cuando lo analizamos con más detalle, la verdad es justo lo contrario. Los productos lácteos están llenos de contaminantes y su consumo ha sido asociado a varios problemas de salud. Dejando de lado argumentos éticos y otros en contra del consumo de leche, veamos lo referente al tema de la salud.
Osteoporosis
Debes haber escuchado que el consumo de leche previene la osteoporosis, el debilitamiento de los huesos. Lo que el Consejo de la Leche ha descuidado decirnos convenientemente, es que los porcentajes de osteoporosis son más altos entre los más grandes consumidores de leche – las naciones occidentales industrializadas (1).
La verdad es que la osteoporosis es una enfermedad que involucra el balance del calcio, antes que una mera deficiencia de él. El equilibro total del calcio se ve afectado por la absorción del calcio (15%), el calcio ingerido (11%) , la excreción fecal del calcio (23%), y la excreción urinaria del calcio (51%) (2). Minimizar la pérdida de calcio puede ser difícil para aquellos que se rigen por la dieta americana estándar (S.A.D), pero aquellos que eligen una dieta a base de vegetales están en una situación diferente. Las investigaciones han demostrado en repetidas ocasiones que una ingesta alta de proteínas incrementa la pérdida urinaria de calcio. Sin sorpresa, la mayoría de los omnívoros americanos consumen el doble de la ración dietética recomendada (RDA) para la proteína. Otros culpables dietéticos son la ingesta excesiva de Sodio (3) y de cafeína (4). Así pues, si bien los productos lácteos son una buena fuente de calcio, el consumo de leche simplemente no corrige las causas subyacentes de la osteoporosis en América. ¡Piense en ello como depositar dinero en una hucha con un hoyo en el fondo!
El tema del calcio
Es probable que los individuos que consumen una dieta basada en vegetales, moderada en proteínas y baja en sal, tengan menos necesidades de calcio que aquellos que consumen la S.A.D. De todas formas, hasta que no hayan sido hechas más investigaciones es conveniente que los veganos procuren alcanzar la RDA para el consumo de calcio. Esto se logra fácilmente con el consumo diario de alimentos vegetales ricos en calcio y bajos en oxalato.
Los vegetarianos estrictos deben asegurarse de consumir un adecuado nivel de vitamina D, la cual participa en la absorción de calcio. Buenas fuentes son los productos enriquecidos con vitamina D (como las leches de soja y de arroz , así como ciertos cereales de desayuno) y la exposición de la cara y las manos a la luz del sol durante 10 a 15 minutos a la semana. También es importante para todos los americanos, al margen de sus preferencias dietéticas, incorporar actividad física en su rutina diaria con el fin de construir y mantener huesos fuertes.
Algunos alimentos vegetales ricos en calcio: Brócoli, berzas, nabo, hojas de mostaza, col, repollo chino (bok choy), tofú cuajado con calcio, bebidas de arroz o soya enriquecidas, zumo de naranja enriquecido, melazas oscuras, higos.
Cáncer de Ovario
La galactosa, un azúcar simple resultante al descomponer la lactosa de la leche, ha sido asociado con el cáncer de ovario (5). Se ha estimado que el 10% de la población carece de la enzima responsable de metabolizar la galactosa, conduciendo a la acumulación de dicho azúcar en órganos como los ovarios. Se cree que esto desencadena una serie de fenómenos que conducen al aumento en los niveles de hormonas en circulación, lo que puede promover el cáncer de ovario (6). Los alimentos con los mayores contenidos de lactosa son el yogurt, la leche descremada, los helados y el queso fresco.
Cáncer de mama
Las tasas de cáncer de mama han sido correlacionadas con la ingesta de productos lácteos en diversos estudios hechos a poblaciones. De acuerdo con el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (PCRM), la leche de vaca es un “cóctel de sustancias químicas provocadoras de enfermedades” y hay varias hipótesis que asocian el cáncer con el consumo de leche. (7) Se sabe que el exceso de estrógeno incrementa la reproducción de las células cancerosas. No sólo la leche contiene vestigios de estrógenos de la vaca, sino que la grasa contenida en la leche, como en cualquier alimento, aumenta la producción de estrógenos en el cuerpo de la mujer. La leche también es rica en IGF–1, un factor de crecimiento que provoca la multiplicación de células cancerosas en estudios realizados en tubo de ensayo; aún no sabemos hasta qué punto los humanos absorbemos el factor IGF–1 de la leche de vaca. Añadiendo problemas potenciales, ahora muchas granjas lecheras usan BGH (hormona de crecimiento bovino), la cual aumenta la concentración de IGF–1 en la leche, para aumentar la producción de leche.
Anemia
Si los niños son alimentados con leche de vaca, se pueden producir pérdidas de sangre en el intestino, provocando anemia (8). En los niños, la deficiencia de hierro puede aparecer como consecuencia de una excesiva ingesta de leche de vaca ya que ello desplaza a otros alimentos ricos en hierro en la dieta. Además los nutricionistas sugieren a menudo que los individuos anémicos no consuman leche junto con los alimentos ricos en hierro ya que el calcio puede reducir significativamente la absorción de hierro(9).
Intolerancia a la lactosa
Aproximadamente 2/3 de la población mundial no puede digerir el azúcar de la leche, la lactosa (10). Los síntomas comunes experimentados después del consumo de leche incluyen hinchazón, gases, diarrea y nausea. En muchas partes del mundo no se consumen productos lácteos o bien juegan un rol limitado en la dieta.
Cataratas
Se ha especulado que el metabolito de la lactosa, la galactosa, juega un rol importante en la formación de cataratas (11). La galactosa se convierte en galactitol, lo cual se cree que daña la estructura de la lente del ojo, produciendo cataratas (12).
Diabetes Mellitus insulino–dependiente
Los bebés genéticamente susceptibles que consumen leche de vaca aumentan su riesgo de contraer diabetes juvenil en su niñez. Una proteína específica que se encuentra en los productos lácteos, podría desatar una reacción inmune que destruye las células productoras de insulina del páncreas (13). Un estudio encontró que los niños que consumen leche regularmente, tienen el doble de riesgo de padecer diabetes. (14) Sin embargo, estas investigaciones todavía no son concluyentes.
Cólicos
Algunos bebés son sensibles a las proteínas de la leche de vaca y experimentan cólicos como resultado del consumo de leche. Su molestia resulta de la alimentación con leche de vaca, fórmula infantil a base de leche o leche materna de una madre que consume leche de vaca (15).
Alergias y asma
Es sabido que la leche es un alérgeno común. De acuerdo con el PCRM, problemas respiratorios, enfermedades de la piel, pequeñas ulceraciones dolorosas, u otros problemas de salud pueden ser provocados por la ingesta de productos lácteos. Para quienes padecen de asma y alergia, puede valer la pena intentar eliminar los productos lácteos de la dieta, durante un periodo de prueba.
Enfermedad Cardíaca
La mayoría de los productos lácteos contienen grasas saturadas, lo cual está fuertemente asociado a la enfermedad cardíaca. Algunos prefieren la margarina en vez de la mantequilla, pero la margarina ha sido hidrogenada haciendo que contenga grasas trans no naturales, las cuales también se han asociado con la enfermedad cardíaca. Todas las grasas (incluso mantequilla, margarina u aceite) contienen aproximadamente 13 g grasa/T, pero cuanto más líquida es la grasa, menor porcentaje de saturadas contiene. Las grasas monoinsaturadas como los aceites de oliva, canola y cacahuete son mejores para el corazón que las grasas saturadas. La mejor apuesta es dejar la mantequilla y la margarina, y preferir el aceite de oliva extra virgen o las cremas no hidrogenadas o mejor aún, simplemente disfrutar el sabor natural de los alimentos!.
Otras Consideraciones
* Los pesticidas procedentes de los piensos se concentran en la carne animal y luego son excretados en la leche.
* La gente que consume productos de animales alimentados con antibióticos pueden adquirir resistencia antibiótica.
* La leche es fortificada con vitamina D, la cual es peligrosa en altas dosis. (Sin embargo, cuando es sintetizada por nuestra piel durante la exposición al sol, no es peligrosa). En 1992 ocho personas fueron diagnosticadas con hipervitaminosis D, después de haber bebido leche fortificada inadecuadamente (16). Existe preocupación respecto a que la vitamina no puede ser mezclada adecuadamente cuando se está fortificando una gran cantidad de leche. El New England Journal of Medicine reportó que tan sólo el 12% de 42 muestras de leche analizadas, se encontraban dentro del rango esperado de nivel de vitamina D (17).
En nuestra sociedad el beber leche es una norma cultural que la mayoría de las personas no cuestiona. Sin embargo, desafía la racionalidad dar por supuesto que una persona, además de un ternero, tiene la necesidad fisiológica de consumir leche de vaca. ¡Parece que los bigotes de leche más prudentes de llevar son aquellos hechos con leche de soya, arroz, almendra o avena!
Referencias:
1. Calcif. Tissue Int. 1992;50:14-18.
2. NIH Consensus Conf. on Optimal Calcium Intake June 1994 Bethesda, MD.
3. J Hypertens. 1993;11:781-785.
4. J Lab Clin. Med. 1982; 99:46-55.
5. Lancet. 1989; 2:66-71.
6. PCRM: Good Medicine: Autumn 1996 p.13
7. PCRM: Good Medicine: Winter 1997 pp. 12-15.
8. J Pediatr. 1981; 98: 540-545.
9. Eur J. Clin Nutr. 1991; 46: 317-327.
10. Dig. Dis. Sci. 1989; 23: 963-980.
11. Nutr Rev. 1979; 37: 337-343.
12. Nature(London) 1959; 184: 194-195.
13. Diabetes Care 1993; 17: 13-19.
14. Diabetes Care 1994; 17: 1488-1490.
15. Pediatrics 1991; 87(4): 439-444.
16. NEJM 1992: 326: 1173-1177.
17. NEJM 1992: 326: 1178-1181.
de Triangle Vegetarian Society (TVS)
Extraido de : http://www.ivu.org/spanish/trans/tvs-milk.html
"La recomendacion de la Terapia de Biomagnetismo es no consumir ningun producto derivado de la Leche mientras se esta en tratamiento. (Biopares)"
“La leche hace huesos fuertes”, “El alimento perfecto de la naturaleza”, “¿Tomaste leche?”... Estamos todos familiarizados con la propaganda del Consejo Nacional de la Leche. La mayoría de los americanos consumen productos lácteos diariamente y creen que la carencia de productos lácteos en la dieta pone su salud en alto riesgo. Sin embargo, cuando lo analizamos con más detalle, la verdad es justo lo contrario. Los productos lácteos están llenos de contaminantes y su consumo ha sido asociado a varios problemas de salud. Dejando de lado argumentos éticos y otros en contra del consumo de leche, veamos lo referente al tema de la salud.
Osteoporosis
Debes haber escuchado que el consumo de leche previene la osteoporosis, el debilitamiento de los huesos. Lo que el Consejo de la Leche ha descuidado decirnos convenientemente, es que los porcentajes de osteoporosis son más altos entre los más grandes consumidores de leche – las naciones occidentales industrializadas (1).
La verdad es que la osteoporosis es una enfermedad que involucra el balance del calcio, antes que una mera deficiencia de él. El equilibro total del calcio se ve afectado por la absorción del calcio (15%), el calcio ingerido (11%) , la excreción fecal del calcio (23%), y la excreción urinaria del calcio (51%) (2). Minimizar la pérdida de calcio puede ser difícil para aquellos que se rigen por la dieta americana estándar (S.A.D), pero aquellos que eligen una dieta a base de vegetales están en una situación diferente. Las investigaciones han demostrado en repetidas ocasiones que una ingesta alta de proteínas incrementa la pérdida urinaria de calcio. Sin sorpresa, la mayoría de los omnívoros americanos consumen el doble de la ración dietética recomendada (RDA) para la proteína. Otros culpables dietéticos son la ingesta excesiva de Sodio (3) y de cafeína (4). Así pues, si bien los productos lácteos son una buena fuente de calcio, el consumo de leche simplemente no corrige las causas subyacentes de la osteoporosis en América. ¡Piense en ello como depositar dinero en una hucha con un hoyo en el fondo!
El tema del calcio
Es probable que los individuos que consumen una dieta basada en vegetales, moderada en proteínas y baja en sal, tengan menos necesidades de calcio que aquellos que consumen la S.A.D. De todas formas, hasta que no hayan sido hechas más investigaciones es conveniente que los veganos procuren alcanzar la RDA para el consumo de calcio. Esto se logra fácilmente con el consumo diario de alimentos vegetales ricos en calcio y bajos en oxalato.
Los vegetarianos estrictos deben asegurarse de consumir un adecuado nivel de vitamina D, la cual participa en la absorción de calcio. Buenas fuentes son los productos enriquecidos con vitamina D (como las leches de soja y de arroz , así como ciertos cereales de desayuno) y la exposición de la cara y las manos a la luz del sol durante 10 a 15 minutos a la semana. También es importante para todos los americanos, al margen de sus preferencias dietéticas, incorporar actividad física en su rutina diaria con el fin de construir y mantener huesos fuertes.
Algunos alimentos vegetales ricos en calcio: Brócoli, berzas, nabo, hojas de mostaza, col, repollo chino (bok choy), tofú cuajado con calcio, bebidas de arroz o soya enriquecidas, zumo de naranja enriquecido, melazas oscuras, higos.
Cáncer de Ovario
La galactosa, un azúcar simple resultante al descomponer la lactosa de la leche, ha sido asociado con el cáncer de ovario (5). Se ha estimado que el 10% de la población carece de la enzima responsable de metabolizar la galactosa, conduciendo a la acumulación de dicho azúcar en órganos como los ovarios. Se cree que esto desencadena una serie de fenómenos que conducen al aumento en los niveles de hormonas en circulación, lo que puede promover el cáncer de ovario (6). Los alimentos con los mayores contenidos de lactosa son el yogurt, la leche descremada, los helados y el queso fresco.
Cáncer de mama
Las tasas de cáncer de mama han sido correlacionadas con la ingesta de productos lácteos en diversos estudios hechos a poblaciones. De acuerdo con el Comité de Médicos por una Medicina Responsable (PCRM), la leche de vaca es un “cóctel de sustancias químicas provocadoras de enfermedades” y hay varias hipótesis que asocian el cáncer con el consumo de leche. (7) Se sabe que el exceso de estrógeno incrementa la reproducción de las células cancerosas. No sólo la leche contiene vestigios de estrógenos de la vaca, sino que la grasa contenida en la leche, como en cualquier alimento, aumenta la producción de estrógenos en el cuerpo de la mujer. La leche también es rica en IGF–1, un factor de crecimiento que provoca la multiplicación de células cancerosas en estudios realizados en tubo de ensayo; aún no sabemos hasta qué punto los humanos absorbemos el factor IGF–1 de la leche de vaca. Añadiendo problemas potenciales, ahora muchas granjas lecheras usan BGH (hormona de crecimiento bovino), la cual aumenta la concentración de IGF–1 en la leche, para aumentar la producción de leche.
Anemia
Si los niños son alimentados con leche de vaca, se pueden producir pérdidas de sangre en el intestino, provocando anemia (8). En los niños, la deficiencia de hierro puede aparecer como consecuencia de una excesiva ingesta de leche de vaca ya que ello desplaza a otros alimentos ricos en hierro en la dieta. Además los nutricionistas sugieren a menudo que los individuos anémicos no consuman leche junto con los alimentos ricos en hierro ya que el calcio puede reducir significativamente la absorción de hierro(9).
Intolerancia a la lactosa
Aproximadamente 2/3 de la población mundial no puede digerir el azúcar de la leche, la lactosa (10). Los síntomas comunes experimentados después del consumo de leche incluyen hinchazón, gases, diarrea y nausea. En muchas partes del mundo no se consumen productos lácteos o bien juegan un rol limitado en la dieta.
Cataratas
Se ha especulado que el metabolito de la lactosa, la galactosa, juega un rol importante en la formación de cataratas (11). La galactosa se convierte en galactitol, lo cual se cree que daña la estructura de la lente del ojo, produciendo cataratas (12).
Diabetes Mellitus insulino–dependiente
Los bebés genéticamente susceptibles que consumen leche de vaca aumentan su riesgo de contraer diabetes juvenil en su niñez. Una proteína específica que se encuentra en los productos lácteos, podría desatar una reacción inmune que destruye las células productoras de insulina del páncreas (13). Un estudio encontró que los niños que consumen leche regularmente, tienen el doble de riesgo de padecer diabetes. (14) Sin embargo, estas investigaciones todavía no son concluyentes.
Cólicos
Algunos bebés son sensibles a las proteínas de la leche de vaca y experimentan cólicos como resultado del consumo de leche. Su molestia resulta de la alimentación con leche de vaca, fórmula infantil a base de leche o leche materna de una madre que consume leche de vaca (15).
Alergias y asma
Es sabido que la leche es un alérgeno común. De acuerdo con el PCRM, problemas respiratorios, enfermedades de la piel, pequeñas ulceraciones dolorosas, u otros problemas de salud pueden ser provocados por la ingesta de productos lácteos. Para quienes padecen de asma y alergia, puede valer la pena intentar eliminar los productos lácteos de la dieta, durante un periodo de prueba.
Enfermedad Cardíaca
La mayoría de los productos lácteos contienen grasas saturadas, lo cual está fuertemente asociado a la enfermedad cardíaca. Algunos prefieren la margarina en vez de la mantequilla, pero la margarina ha sido hidrogenada haciendo que contenga grasas trans no naturales, las cuales también se han asociado con la enfermedad cardíaca. Todas las grasas (incluso mantequilla, margarina u aceite) contienen aproximadamente 13 g grasa/T, pero cuanto más líquida es la grasa, menor porcentaje de saturadas contiene. Las grasas monoinsaturadas como los aceites de oliva, canola y cacahuete son mejores para el corazón que las grasas saturadas. La mejor apuesta es dejar la mantequilla y la margarina, y preferir el aceite de oliva extra virgen o las cremas no hidrogenadas o mejor aún, simplemente disfrutar el sabor natural de los alimentos!.
Otras Consideraciones
* Los pesticidas procedentes de los piensos se concentran en la carne animal y luego son excretados en la leche.
* La gente que consume productos de animales alimentados con antibióticos pueden adquirir resistencia antibiótica.
* La leche es fortificada con vitamina D, la cual es peligrosa en altas dosis. (Sin embargo, cuando es sintetizada por nuestra piel durante la exposición al sol, no es peligrosa). En 1992 ocho personas fueron diagnosticadas con hipervitaminosis D, después de haber bebido leche fortificada inadecuadamente (16). Existe preocupación respecto a que la vitamina no puede ser mezclada adecuadamente cuando se está fortificando una gran cantidad de leche. El New England Journal of Medicine reportó que tan sólo el 12% de 42 muestras de leche analizadas, se encontraban dentro del rango esperado de nivel de vitamina D (17).
En nuestra sociedad el beber leche es una norma cultural que la mayoría de las personas no cuestiona. Sin embargo, desafía la racionalidad dar por supuesto que una persona, además de un ternero, tiene la necesidad fisiológica de consumir leche de vaca. ¡Parece que los bigotes de leche más prudentes de llevar son aquellos hechos con leche de soya, arroz, almendra o avena!
Referencias:
1. Calcif. Tissue Int. 1992;50:14-18.
2. NIH Consensus Conf. on Optimal Calcium Intake June 1994 Bethesda, MD.
3. J Hypertens. 1993;11:781-785.
4. J Lab Clin. Med. 1982; 99:46-55.
5. Lancet. 1989; 2:66-71.
6. PCRM: Good Medicine: Autumn 1996 p.13
7. PCRM: Good Medicine: Winter 1997 pp. 12-15.
8. J Pediatr. 1981; 98: 540-545.
9. Eur J. Clin Nutr. 1991; 46: 317-327.
10. Dig. Dis. Sci. 1989; 23: 963-980.
11. Nutr Rev. 1979; 37: 337-343.
12. Nature(London) 1959; 184: 194-195.
13. Diabetes Care 1993; 17: 13-19.
14. Diabetes Care 1994; 17: 1488-1490.
15. Pediatrics 1991; 87(4): 439-444.
16. NEJM 1992: 326: 1173-1177.
17. NEJM 1992: 326: 1178-1181.
El virus del SIDA no existe

Stefan Lanka: «el virus del SIDA no existe».
Doctor Stefan Lanka.
Pertenece a ese grupo de científicos que abogan por una revisión total de la hipótesis oficial del SIDA. Pero el virólogo alemán va aún más lejos al afirmar que el virus VIH, supuesto responsable de la enfermedad, sencillamente no existe, afirmación cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas -incluidos el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa-. En cualquier caso, sus demás afirmaciones merecen ser tenidas muy en cuenta. De ahí que Más allá de la ciencia decidiera entrevistarle.
Alfonso Serra Gallego.
Biólogo y virólogo por la Universidad de Konstanz, en Alemania, Stefan Lanka fue el primer científico que ha conseguido aislar un virus de un alga eucarótica marina -el Ectocapus Siliculosus Virus, también llamado ESV-; y, sin embargo, no sería tal hallazgo el que le hiciera popular, sino la adopción de una postura claramente enfrentada a la oficial en torno al Síndrome de Inmunodeficiencia Humana o SIDA. Y ello porque, para este biólogo alemán, el virus del SIDA -el famoso VIH- sencillamente no existe. Una hipótesis cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas. Y es que no sólo los científicos que apoyan la versión oficial de que el VIH provoca SIDA difieren de él, sino que incluso el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa tampoco coinciden con algunas de sus apreciaciones, arriesgadas y polémicas.
En este sentido, cabe recordar que la mayoría de los científicos escépticos o contrarios a la versión oficial -encuadrados en el llamado Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis VIH=SIDA-, consideran que el supuesto virus VIH no es el responsable de provocar el síndrome de inmunodeficiencia humana, pero no cuestionan su existencia, como sí hace el doctor Lanka.
En cualquier caso, Más allá de la ciencia consideró conveniente saber algo más sobre las teorías de este virólogo, asistiendo a la conferencia y posterior rueda de prensa que éste ofreció durante su última visita a Barcelona, realizada con el objetivo de organizar un curso y dar a conocer en nuestro país su particular conclusión de que el VIH es una ficción y no el devastador agente biológico que la clase médica y la mayoría de los medios de comunicación han hecho creer. Estas son algunas de las confesiones de este virólogo rebelde.
El estrés de las células.
Usted sostiene, en contra de la opinión de la mayoría de sus colegas, que no se ha descubierto hasta la fecha ningún virus llamado VIH. ¿En qué se basa para realizar esta afirmación?
En 1970 se comprobó una actividad enzimática nueva que rompió el dogma central de la genética molecular: cuando el ADN se transcribía a la sustancia mensajera del ARN y ésta hacía lo mismo en la proteína, la actividad subsiguiente transformaba el ARN nuevamente en ADN. Pues bien, los científicos de la época creyeron haber descubierto la explicación del cáncer y una manera de localizar virus nuevos. Sin embargo, 6 ó 7 años después otros científicos demostraron que esa actividad era normal en las células de cualquier ser vivo y la denominaron transcriptasa inversa. Hoy en día, ciertos virólogos afirman que si hay transcriptasa inversa es porque existen virus, contradiciendo esa ley universal acordada en 1976. Y aquí pretenden demostrar la existencia del VIH, cuando en realidad se trata de un proceso natural del organismo de cualquier especie viva.
¿Cómo es posible, en ese caso, que los test del VIH arrojen en algunas personas resultados positivos y en otras negativos?
Esas pruebas detectan los anticuerpos que se han formado frente a las proteínas, anticuerpos que son el resultado del estrés de las células. Por tanto, si una persona está estresada puede dar positivo. En ese caso, aconsejo repetir la prueba cuando el individuo se haya estabilizado anímica y físicamente; y comprobará que el test sale negativo.
Si aceptamos la validez de su hipótesis, ¿qué factores influirían entonces para desencadenar un típico caso de SIDA?
Sobre todo, los tratamientos médicos oficiales de los que hemos abusado y que son muy nocivos. Hay muchos organismos que han sido deñados en el pasado con el abuso de antibióticos tan perjudiciales para la salud como las sulfonamidas, que actúan contra las bacterias y las mitocondrias, células que son los centros de oxígeno del organismo y se destruyen con tales medicamentos. Además, dichos fármacos fueron administrados por los médicos durante períodos de un año cuando la prescripción recomendaba que no se utilizaran más allá de 6 o 7 días. Precisamente el de los homosexuales fue el sector de la sociedad que más consumió estos fármacos, debido a las infecciones que contraían por una vida excesivamente promiscua.
No obstante, hay personas con síntomas terminales de SIDA que no han consumido esos medicamentos.
Es cierto, pero también hay que decir que la mayoría de ellas sufren alguna de las 32 enfermedades que se relacionan con el SIDA y que ya mataban antes de la «invención» de éste. Los médicos oficialistas consideran que el VIH destroza el sistema inmunitario, una de las muchas hipótesis falsas vinculadas al SIDA, y por eso afirman, por ejemplo, que los cánceres que aparecen en esos enfermos se deben a ese modo de actuar del VIH; incluso se atreven a hablar de un cáncer exclusivo para homosexuales. Y es que cada vez que añaden una nueva enfermedad al síndrome se hace con la intención de aumentar los casos de SIDA. ¿Es eso científico? Es más: ¿es ético?.
Una nueva generación de fármacos.
«Más allá de la ciencia» viene denunciando desde hace años no sólo la inutilidad del AZT, sino sus tremendos efectos yatrogénicos en quienes lo consumen. Y hemos dicho hasta la saciedad que todo esto es un vergonzoso negocio del que han sido cómplices necesarios -aunque se escuden en su ignorancia- muchos médicos. ¿Está de acuerdo?
Decía el doctor Peter Duesberg, un prestigioso biólogo molecular de la Universidad de Berkeley (California), que el AZT era el SIDA recetado. Yo estoy de acuerdo con su apreciación. El AZT nació para ser utilizado contra el cáncer, pero se vetó su difusión sanitaria en la década de los años sesenta a raíz de comprobarse su letal toxicidad. Ahora se receta a miles de personas del mundo entero para gozo de la multinacional Wellcome, respaldada además por los más importantes organismos internacionales de salud pública. ¿Efectos yatrogénicos? Entre otras cosas, el AZT impide la división celular, especialmente de aquellas células que más rápidamente se dividen, como las sanguíneas, las seminales y las de las mucosas intestinales. Así que no es extraño comprobar en qué estado tan lamentable se encuentran todos los que han ingerido durante largo tiempo un tratamiento tan tóxico.
Ahora ha aparecido otra nueva generación de fármacos que actúan sobre las proteasas y de los que se dice no producen esa clase de efectos secundarios. ¿Qué opina al respecto?
Reconozco que no son tan tóxicos como el AZT, pero ya se empiezan a conocer sus efectos secundarios como náuseas, vómitos u hormigueos, síntomas, por cierto, que se esconden a la sociedad. Por otro lado, no conviene olvidar que estos nuevos medicamentos son inhibidores de la protesas, algo que resulta cuando menos peligroso, ya que las proteasas son enzimas cuya función es dividir las proteínas, por ejemplo, durante la digestión, y sin ellas los aminoácidos no pueden ser absorbidos por los intestinos ni reorganizados nuevamente por las células para formar otras proteínas, insulina o fibras musculares. Además, aquí nos volvemos a encontrar con el negocio económico que mueven las multinacionales farmacéuticas en torno al SIDA. Se calcula que un tratamiento de este tipo cuesta 40.000 dólares anuales más 20.000 dólares en consultas médicas y test de anticuerpos -más de siete millones de pesetas, pues, en total. De hecho, el presidente norteamiericano Bill Clinton ha tenido que pedir 52 millones de dólares -unos 6.300 millones de pesetas- de presupuesto extra para sufragar estos medicamentos, con la lógica alegría de laboratorios como Merck y Abbot.
¿Realmente debemos creer que hasta los gobiernos están involucrados en lo que para usted es una enfermedad inventada?
No hay duda de que los responsables sanitarios de los respectivos ministerios de Salud Pública no desconocen la verdad sobre el SIDA, como también sucede con muchos científicos. Pero existen demasiados intereses en juego.
Sangre contaminada: ¿donde está el «cuerpo del delito»?.
¿Podría resumirnos brevemente los puntos clave del juicio por «la sangre contaminada» de Gottingen?
En Alemania se acusa de asesinato a personas relacionadas con transfusiones de sangre supuestamente contaminada por el VIH. Pues bien, mi planteamiento es el siguiente: me ofrezco ante el tribunal escogido a declarar -bajo juramento- que el VIH no existe y reto a cualquier otro científico a que demuestre la existencia del virus. Si yo tuviera razón, el juicio sería ilegal ante la evidente falta del «cuerpo del delito». En realidad, el juicio es una cuestión política, ya que la presidenta del Parlamento alemán, Rita Susumud, es a la sazón científica y responsable del SIDA en Alemania. En mi opinión, es un proceso judicial que intenta consolidar definitivamente el mito de la versión oficial del SIDA. SI esto llegara a la prensa internacional, si se supiese cómo actúa el modelo judicial alemán, considerado tan democrático y perfecto, tal vez lográramos romper el entramado creado conscientemente en torno a lo que es un negocio más que una enfermedad.
¿Ha aceptado el Tribunal su ofrecimiento?
Hasta ahora lo han ignorado; sin embargo, creo que al final no podrán escabullirse ante mi insistencia.
¿No tiene miedo a posibles represalias?
No, la gente que tiene poder es demasiado arrogante como para sentirse amenazada. Pero sí he recibido presiones de otro tipo. Por ejemplo, me robaron el coche y lo encontré totalmente quemado; y además me amenazaron académicamente con denegarme el doctorado si difundía mis hipótesis...
Recomendaciones para los enfermos.
¿Qué terapia recomendaría usted a las personas con graves deficiencias en su sistema inmunitario?
Si es seropositiva y piensa que lleva una sentencia de muerte encima, lo más importante es convencerla de que no está enferma y cambiar su actitud. El componente psicológico es fundamental. Cuando un médico de hospital regido por la versión oficial dicta la sentencia fatal a su paciente, eso repercute gravemente en el sistema inmunitario. Hay personas que han engordado sensiblemente tras haber dado negativo en un segundo control, lo que debería hacernos pensar. Pero si una persona ya está enferma y con graves desarreglos en su sistema inmunitario, lo primero es encontrar las causas que le han llevado a este estado, desintoxicarla y empezar la curación a partir de ahí. En principio, ningún medicamento es especialmente eficaz a la hora de hacer subir las defensas del organismo. No obstante, hay que insistir en una vida natural. Por ejemplo, es primordial tener una buena digestión y estar mineralizado e hidratado convenientemente, para así equilibrar el organismo falto de estos componentes. Conozco un excelente producto tibetano que se comercializa en Suiza y que recomiendo para estas ocasiones: Padma-28. Además, es fundamental acudir simepre a un médico experimentado que, al menos, no crea en la versión oficial de que el VIH es la única causa del SIDA.
¿Tiene alguna explicación para lo que ocurre en África con el SIDA?
Desde el Congreso de Bangui, celebrado en 1985, el SIDA en África se diagnostica, por falta de dinero, aplicando la «definición de Bangui»; es decir, si un africano sufre durante un mes diarrea, tos y fiebre, ya tiene SIDA. El problema es que esos son síntomas comunes a muchas de las enfermedades endémicas de ese continente. Por otro lado la UNO tiene un plan denominado «SIDA y África», que cuenta con 1.300 millones de dólares de presupuesto -unos 160.000 millones de pesetas-, en el que se desarrollarán tres puntos principales: aborto a todas las mujeres africanas que supuestamente tienen SIDA; esterilización de las que se piense puedan ser portadoras del VIH y, por último, AZT para recetarlo indiscriminadamente en la población africana que posea alguno de los síntomas ya mencionados. Treinta millones de africanos son potencialmente «usuarios» de este plan, que para mí no es sino una nueva arma de control demográfico.
En su opinión, ¿qué hace falta para que las versiones de los disidentes sean más divulgadas?
Hay que presionar a los responsables políticos y científicos que defienden la hipótesis oficial; hay que obligarles, en suma, a que revelen una verdad ocultada impunemente. En los años sesenta surgió un grupo llamado «Marcha a través de las instituciones», que intentó esto mismo que propongo, aunque no prosperó por corrupción de sus dirigentes.
¿No teme que eso mismo pueda ocurrir ahora?
En este momento somos pocos los que diferimos de la hipótesis oficial, una minoría que trata de llegar a otras minorías que considero inteligentes, analíticas y que tienen su peso específico e influencia social. Con la ayuda de científicos de prestigio como el Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis VIH=SIDA, y otros investigadores críticos que puedan añadirse, quizá obtengamos el premio de acabar con este mal sueño.
¿Es eso el SIDA? ¿Sólo un mal sueño?
El SIDA, entre otras cosas, es un error gravísimo de la Medicina y la Biología modernas que hay que superar y que ojalá sirva como ejemplo para nuestro propio proceso evolutivo. Diez mil científicos investigan hoy sobre un virus inexistente y la inteligencia de tantas personas no puede perderse en ese invento para que otros hagan sus particulares negocios con el SIDA. Mi labor está dirigida por la esperanza de que algún día se sepa la verdad, sea ésta cual sea.
informaacion extraida de : http://free-news.org/slanka01.htm
Relacion entre la Salud y las Emociones
La salud humana es un complejo proceso sustentado sobre el equilibrio de factores bio psico-sociales, es decir, una persona sana tiene en equilibrio tanto su cuerpo como su mente en adaptación con su entorno.
De lo anterior se desprende, que existe una relación entre mente y cuerpo y que la falta de equilibrio en uno de ellos, afecta el equilibrio y el buen funcionamiento del otro. La enfermedad afecta tanto al cuerpo como a la mente.
De esta relación mente/cuerpo nace la medicina psicosomática, que se centra en el estudio de las interacciones entre los procesos psicológicos (mente) y la ocurrencia de ciertas enfermedades (cuerpo).
Establecida la relación, el psicólogo Robert Ader se dedicó a investigar como influyen ciertos procesos psicológicos, las emociones, en la salud (USA, 1974). Es así como nace un nuevo campo de investigación, la Psiconeuroinmunología (PNI), que estudia los vínculos que existen entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central. Su mismo nombre reconoce las relaciones: psico o "mente"; neuro, que se refiere al sistema neuroendocrino ( que incluye el sistema nervioso y los sistemas hormonales); e inmunología, que se refiere al sistema inmunológico. Ha sido utilizada para establecer posibles relaciones entre los factores de comportamiento y la progresión de enfermedad es Según Ader, hay una infinidad de modos en que el sistema nervioso central y sistema inmunológico se comunican: sendas biológicas que hacen que la mente, las emociones y el cuerpo no están separados sino íntimamente interrelacionados.
Se está descubriendo que los mensajeros químicos que operan más ampliamente en el cerebro y en el sistema inmunológico son aquellos que son más densos en las zonas nerviosas que regulan la emoción. A cargo de estas investigaciones está el psicólogo David Felten. Él comenzó notando que las emociones ejercen un efecto poderoso en el sistema nervioso autónomo (SNA), que es el que regula diversas funciones del organismo. Detectó un punto de reunión en donde el SNA se comunica directamente con los linfocitos y los macrófagos, células del sistema inmunológico. Se descubrieron contactos semejantes a sinapsis, en los que los terminales nerviosas del SNA tiene terminaciones que se apoyan directamente en estas células inmunológicas. Este contacto físico permite que las células nerviosas liberen neurotransmisores para regular estas células (Goleman, 1996).
Luego de diversos estudios, David Felten concluyó que sin esas terminaciones nerviosas el sistema inmunológico no responde como debería al desafío de las bacterias y los virus invasores. En resumen, el sistema nervioso no sólo se conecta con el sistema inmunológico, sino que es esencial para la función inmunológica adecuada
Otra vía clave que relaciona las emociones y el sistema inmunológico es la influencia de las hormonas que se liberan con el estrés. Las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y el cortisol, entre otras, obstaculizan la función de las células inmunológicas: el estrés anula la resistencia inmunológica, supuestamente en una conservación de energía que da prioridad a la emergencia más inmediata, que es una mayor presión para la supervivencia (Goleman, 1996).
Basándose en esto, se ha establecido la hipótesis de que el estrés y las emociones negativas, como la ira, la ansiedad y la depresión, podían ser la causa de ciertas enfermedades. Las investigaciones no han arrojado datos clínicos suficientes como para establecer una relación causal, pero sí, se reconoce que, estas emociones, afectan la vulnerabilidad de las personas a contraer enfermedades. Asimismo, se investiga si las emociones positivas son beneficiosas a la hora de la recuperación de la enfermedad.
También, las emociones y la salud se relacionan cuando una ya está enfermo, podemos ser emocionalmente frágiles mientras estamos enfermos porque nuestro bienestar mental se basa, en parte, en la ilusión de invulnerabilidad. La enfermedad hace estallar esa ilusión, atacando la premisa de que nuestro mundo privado está a salvo y seguro. De pronto nos sentimos débiles, impotentes y vulnerables. La emoción más típica cuando estamos enfermos es el miedo.
Emociones Negativas
Se ha descubierto que las emociones negativas, como la ira, la ansiedad o la depresión, y también el estrés, debilitan la eficacia de ciertas células inmunológicas.
Estudios confirman que las emociones perturbadoras son malas para la salud. Se descubrió que las personas que experimentan ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad, cinismo o suspicacias implacables, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos. Esta magnitud hace que las emociones perturbadoras sean un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos, es decir, una importante amenaza a la salud (Goleman, 1996).
Lo anterior no indica, en modo alguno, que todos aquellos que tengan estos sentimientos serán más vulnerables a una enfermedad.
Influencia de la Ira en la salud
La ira es una emoción negativa que influye en la salud, fundamentalmente generando problemas en el corazón. Estudios realizados en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford han descubierto el impacto que la ira tiene en la función cardíaca: en pacientes que habían sufrido al menos un ataque cardíaco, cuando se sentían furiosos e incluso cuando recordaban esos episodios, se producía una disminución de la eficacia de bombeo de su corazón, la cual no se observó con otros sentimientos perturbadores como la ansiedad. (Goleman, 1996).
Por supuesto que nadie está diciendo que la ira por sí sola provoque una enfermedad coronaria, esta es sólo uno de varios factores interactivos. Como los doctores explican, aún no se puede decir si la ira y la hostilidad juegan un papel causal en el desarrollo temprano de la enfermedad coronaria, o si esta intensifica el problema una vez que la enfermedad ha comenzado, o si ocurren ambas cosas. Pero tomemos el caso de una persona que se enfurece repetidas veces. Cada episodio de ira añade una tensión adicional al corazón aumentando su ritmo cardíaco y su presión sanguínea. Cuando esto se repite una y otra vez, puede causar un daño, sobre todo debido a que la turbulencia con que la sangre fluye a través de la arteria coronaria con cada latido puede provocar micro desgarramientos en los vasos, donde se desarrolla la placa. Por eso, si su ritmo cardíaco es más rápido y su presión sanguínea más elevada porque está furioso habitualmente, tendrá mayor probabilidad de producir una enfermedad coronaria (Goleman, 1996). Enfermedad coronaria se refiere a una serie de males que se presentan cuando una o más de las arterias coronarias se bloquean de manera parcial o total a causa de los depósitos que se acumulan en las paredes arteriales. Las arterias coronarias engrosadas se hacen rígidas y estrechas y pueden interrumpir el suministro de sangre al corazón de modo temporal o permanente (Davidoff, 1989).
Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard pidió a pacientes que habían sufrido una ataque cardíaco que describieran su estado emocional en las horas anteriores al mismo: estaban furiosos. Sin embargo esto no significa que se debería suprimir la ira cuando esta es adecuada, ya que existen pruebas de que suprimir tales sentimientos aumenta la agitación del cuerpo y la presión sanguínea. El hecho de que se exprese la ira o no es menos importante que el hecho de saber si la ira es crónica o no. Una muestra de hostilidad ocasional no es peligrosa para la salud, el problema surge cuando la hostilidad se vuelve tan constante que define la personalidad. Las personas con personalidad Tipo A aparentan ser agresivas y hostiles, hablan fuerte, rápido y en forma explosiva; muestran un sistema nervioso autónomo muy sensible, reaccionan de modo excesivo ante la tensión. Esta reactividad exagerada conduce a un ritmo cardíaco rápido, sensación de urgencia, impaciencia y hostilidad. Las prisas, las competencias y cosas parecidas aumentan la tensión acelerando la excitación simpática y contribuyendo más a la posibilidad de problemas coronarios (Davidoff, 1989).
El complejo ira-hostilidad se considera el aspecto psicológico que permite entender la influencia de los procesos emocionales en los trastornos cardiovasculares. Este complejo no es unitario, sino que está configurado por distintas variables psicológicas, las que en los hombres pueden variar con respecto a las mujeres (Breva y Palmero, 1998).
Influencia de la Ansiedad en la Salud
La ansiedad es una emoción negativa, una perturbación provocada por las presiones de la vida diaria. Es la emoción con mayor peso como prueba científica al relacionarla con el inicio de la enfermedad y el curso de la recuperación. Como todas las emociones, la ansiedad, tiene utilidad adaptativa: nos ayuda a prepararnos para enfrentarnos a algún peligro. Pero en la vida moderna, es más frecuente que sea desproporcionada y fuera de lugar; la perturbación se produce ante las situaciones con las que debemos vivir o que son evocadas por la mente, no por peligros reales que debemos enfrentar. Por esta razón se está convirtiendo en un riesgo para la salud si se presenta en forma crónica. Si las angustian perduran, estas amenazan la salud; una mayor cantidad de cambios en la vida y de molestias está vinculada con una mayor probabilidad de enfermedades físicas.
La ansiedad influye, principalmente, en la contracción de enfermedades infecciosas tales como resfríos, gripes y herpes. Estamos constantemente expuestos a esos virus, pero normalmente nuestro sistema inmunológico los combate, sin embargo, con la ansiedad esas defensas fallan. Las diferencias en resistencia a las enfermedades infecciosas se deben, en parte, a las tensiones de la vida. Cuantas más ansiedades existan, mayor será la incidencia de males infecciosos. Durante la tensión las respuestas hormonales suprimen ciertas funciones inmunológicas, haciendo que las personas sean más suceptibles a los patógenos que causan los males infecciosos. Cuando la ansiedad persiste, las actividades inmunológicas pueden estar deprimidas.
Un estudio realizado en parejas casadas que durante tres meses llevaron listas diarias de peleas y episodios perturbadores mostró que: tres o cuatro días después de una serie especialmente intensa de preocupaciones, cayeron enfermos de un resfrío o una infección al aparato respiratorio superior. Ese período es precisamente el tiempo de incubación de muchos virus comunes del resfrío, lo que sugiere que estar expuestos mientras tenían mayores preocupaciones y trastornos los hizo especialmente vulnerables (Goleman, 1996).
Lo mismo se aplica para el virus del herpes: tanto el tipo que provoca llagas en los labios como el que origina lesiones genitales. Cuando las personas han quedado expuestas al virus del herpes, está permanece latente en el organismo y se manifiesta de vez en cuando. La actividad del virus del herpes puede ser rastreada por los niveles de anticuerpos del mismo que hay en la sangre. Utilizando esta medición, la reactivación del virus se ha encontrado n estudiantes de medicina que se encuentran rindiendo exámenes de fin de año y en mujeres recién separadas.
El precio de la ansiedad no sólo es que disminuye la respuesta inmunológica; otra investigación está mostrando efectos adversos en el sistema cardiovascular. Mientras la hostilidad crónica y episodios repetidos de ira parecen poner a los hombres en un gran riesgo de enfermedad cardíaca, las emociones más mortales en las mujeres pueden ser la ansiedad y el temor. Lo que ocurre es que sistema nervioso simpático activado hace que los riñones retengan sal, la cual altera la regulación de la presión arterial en las personas susceptibles debido a las preocupaciones (Davidoff, 1989).
También la ansiedad tiene un papel relevante, en situaciones tales como las operaciones quirúrgicas, el Dr. Camran Nezhat, de la Universidad de Stanford dice: "si alguien debe someterse a una cirugía y me dice que ese día siente pánico y no quiere pasar por ella, cancelo la intervención. Cualquier cirujano sabe que las personas que están muy asustadas tienen problemas durante la operación. Sufren hemorragias abundantes y más infecciones y complicaciones; además, tardan más tiempo en recuperarse".
La razón es evidente: el pánico y la ansiedad elevan la presión sanguínea y las venas dilatadas por la presión, sangran más abundantemente cuando el cirujano hace la incisión con el bisturí. La hemorragia excesiva es una de las complicaciones quirúrgicas más molestas y puede provocar la muerte (Goleman, 1996).
Debido a que el costo médico de la ansiedad es tan alto, las técnicas de relajación se utilizan para aliviar los síntomas de una amplia variedad de enfermedades. Estas incluyen problemas cardiovasculares, algunos tipos de diabetes, artritis, asma, alteraciones gastrointestinales y dolor crónico, por nombrar algunas.
Influencia del Estrés en la Salud
Elfisiólogo Hans Seyle describió el estrés como una respuesta orgánica de tres fases: Fase de Alarma: Preparación de respuestas adaptativas.
Fase de Resistencia: presentación de respuestas y participación de procesos emocionales y psíquicos, para restablecer el equilibrio.
Fase de Agotamiento: cuando el organismo ya no es capaz de generar más respuestas adaptativas, se satura la capacidad de adaptación y se presenta la no
adaptación, alterándose la homeostasis orgánica. Esto ocurre si los estímulos son muy intensos, se repiten frecuentemente o persisten por mucho tiempo (Rodríguez y Vega, 1998).
Las respuestas que se presentan durante la fase de resistencia al estresor, como son: aumento en al secreción de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), de cortisol y encefalina, aumento de aminoácidos circulantes, aumento de la glicemia, entre otras; hacen que el sistema inmunológico se vea afectado deteriorando la función de las células inmunológicas (T, B, T asesinas).
El estrés mental crónico parece inducir la superproducción de un producto químico, el péptido derivado del gen de la calcitonina en los terminales nerviosos de la piel. Por esto, el péptido recubre excesivamente la superficie de ciertas células inmunológicas (células de Langerhans), cuya tarea es capturar agentes infecciosos y entregarlos a los linfocitos para que el sistema inmune pueda contrarrestar su presencia. Debido a la menor vigilancia en una vía importante de acceso, el cuerpo es más vulnerable a las infecciones (Damasio, 1994).
Con lo anterior podemos darnos cuenta de lo nocivo que puede llegar a ser el estrés, pero aún así no es causa directa de enfermedades. El estrés no causa la enfermedad en sí, sino que impide la recuperación porque baja las defensas del cuerpo y aumenta la sensibilidad de la persona a los problemas físicos que han existido anteriormente (Reeve, 1994). Múltiples estudios clínicos han demostrado que la palabra más adecuada para describir la relación entre estrés y salud es impacto, pues los factores psicosociales no son causa de enfermedad, sino que desempeñan un rol en la alteración de la susceptibilidad del paciente a las enfermedades (Rodríguez y Vega, 1998).
Estudios han demostrado que estresores potenciales como: grandes cambios en la vida, situaciones vitales crónicas y pérdida del apoyo social, están relacionados con enfermedades cardiovasculares, debido a que la secreción de hormonas durante el estrés parecen contribuir en este tipo de enfermedades, ya que: incrementan la tendencia de coagulación de la sangre, (si un coágulo se aloja en la arteria coronaria es probable sufrir un ataque cardíaco), elevan los niveles de ácidos grasos libres y triglicéridos que obstruyen las arterias, y aumentan la presión arterial (Davidoff, 1989).
En cuanto a la contracción de enfermedades infecciosas como virus del herpes o de la gripe, el estrés influye ya que debilita la acción del sistema inmunológico.
La relación entre estrés y cáncer parece estar en los efectos supresores del estrés en el sistema inmunológico. Si se deprimen las funciones inmunológicas, los organismos tienen menos capacidad para enfrentarse a los agentes cancerígenos (Davidoff, 1989).
Beneficio de las Emociones Positivas en la Salud
La prueba de los efectos médicos adversos de la ira, la ansiedad y el estrés es innegable. Tanto la ira como la ansiedad, cuando son crónicas, pueden hacer que la gente sea más propensa a una serie de enfermedades. Pero si la perturbación emocional crónica en sus diversas formas es nociva, la variedad opuesta de emociones puede resultar beneficiosa?. Muchos preconizan que la risa y el buen humor pueden ser herramientas efectivas para enfrentarse a la enfermedad. La capacidad de estar de buen humor imprime sentido de perspectiva a nuestros problemas. La risa brinda una liberación física de las tensiones acumuladas y por tanto se espera que todo aquello que logre que el hombre se mantenga emocionalmente estable y lejos de experiencias desagradables puede contribuir a que el sistema inmunológico funcione óptimamente (López, 1999).
Pese a lo anterior, investigaciones indican que las emociones positivas pueden resultar beneficiosas hasta cierto grado. Así como las emociones negativas hacen más vulnerables a las personas a contraer enfermedades, pero no las causan, las emociones positivas ayudan a sobrellevar la enfermedad y favorecen el proceso de recuperación, pero por sí solas no logran mejorar a la persona.
El optimismo y la esperanza también resultan beneficiosos. La gente que tiene muchas esperanzas es más capaz de resistir en circunstancias penosas, incluidas las dificultades médicas. En cuanto al optimismo hay diversas explicaciones. Una teoría propone que el pesimismo conduce a la depresión, que a su vez interfiere en el sistema inmunológico, con la consiguiente vulnerabilidad a las enfermedades; el optimismo haría lo contrario. Otra explicación indica que puede tratarse de que los pesimistas descuidan su propia persona; algunos estudios han descubierto que los pesimistas fuman y beben más, y hacen menos ejercicios que los optimistas, son en general más descuidados con su salud. Podría resultar que la fisiología del optimismo es de cierta utilidad biológica para la lucha del organismo contra la enfermedad (Goleman, 1996).
Conclusión
Conocer las propias emociones es algo fundamental. Reconocer cuál es la emoción que estamos sintiendo, en el momento en que la sentimos es tremendamente útil, ya que nos permite un mayor conocimiento de nosotros mismos y también nos permite saber canalizar y expresar esas emociones hacia los demás de manera adecuada.
Todas las emociones son buenas, mirándolas desde el papel adaptativo que juegan, sin embargo hoy se sabe que hay algunas que si se salen de los límites normales y se vuelven crónicas, ya no son tan buenas.
En la comunidad científica ya se acepta que las emociones tienen cierta influencia en la salud: se reconoce un vínculo físico entre el sistema nervioso y el inmunológico, que hace que estos sistemas, sobre todo el inmunológico dependa del nervioso para su correcto funcionamiento. Así, las emociones negativas y el estrés afectan al sistema inmunológico, haciéndolo más vulnerable; y las emociones positivas, el buen humor, el optimismo y la esperanza, junto al apoyo de otros, ayudan a soportar una enfermedad y facilitar su recuperación. Con esto, se estableció la relación mente/cuerpo, que permitió el nacimiento de una nueva disciplina de estudio, la Psico neuro inmunnología.
Todos estos descubrimientos tienen una aplicación innegable para los profesionales de la salud en el tratamiento de las enfermedades, ya que deberán considerar un tratamiento integral para el paciente que considere tanto los factores físicos como los psicológicos de este. En otras palabras el paciente estará sano cuando se haya curado de la enfermedad (illness: experiencia que el paciente tiene del mal que lo aqueja), más que de la patología (disease: trastorno médico).
Algunos cambios para la medicina en el tratamiento de enfermedades, tomando en cuenta el efecto de las emociones en la salud, serían: ayudar a la gente a manejar mejor sus sentimientos perturbadores (ira, ansiedad, depresión, pesimismo y soledad) ya que es una forma de prevención de la enfermedad; y atender las necesidades psicológicas de los pacientes al mismo tiempo que las médicas.
Si los descubrimientos sobre emociones y salud significan algo, es que el cuidado médico que pasa por alto lo que la gente siente mientras lucha con una enfermedad grave o crónica, ya no es adecuado.
En base a lo expuesto, una vez más la ciencia confirma lo que la Biblia declara desde hace milenios: Proverbios 17:22 “Gran remedio es el corazón alegre,
Pero el ánimo decaído seca los huesos”. La única forma para controlar las emociones y vivir una vida sana es siendo controlados desde adentro pero por otra persona llamada Espíritu Santo de Dios. ¿NO lo tienes aún? Pídele a Dios perdón por tus pecados, reconócelo como Salvador de tu vida y deja que Él te habite. Instantáneamente notarás la diferencia. Entonces: Espíritu sano=mente sana=cuerpo sano.
No significa esto que no te enfermarás, pero sentirás la paz de Dios que te ayudará a sobrellevar esa enfermedad, no te deprimirás ni abatirás sino aprenderás a confiar en un Dios que te cuida y sostiene cada día. ¡Compruébalo por ti mismo!!! Pablo Martini
Bibliografía
Damasio, Antonio: 1994 "El Error de Descartes"
Editorial Andrés Bello, Santiago
Páginas: 143, 283, 284, 285.
Davidoff, Linda: 1989 "Introducción a la Psicología"
Editorial Mc Graw-Hill, Buenos Aires
Páginas: 409-414
Goleman, Daniel: 1996 "Inteligencia emocional"
Javier Vergara Editor, Buenos Aires
Capítulo 11: "Mente y Medicina"
Reeve, Johnmarshall: 1994 "Motivación y Emoción"
Editorial Mc Graw-Hill, México
Capítulo 16: "Estrés, afrontamiento y salud"
Páginas: 411- 415.
Internet:
Artículos:
http://reme.uji.es/remesp.html
E.G. Fernández, F.Palmero: "Emociones y Salud" 1999
"Emociones y Adaptación" 1998
LeDoux, J: "El Cerebro Emocional" 1999
www.uam.es/centros/psicología/pag
M. Rodríguez, M. Vega: "Secuelas neuroendocrinas e inmunológicas producidas por la ansiedad y el estrés"
1998
www.psyconeuroimmunology.com
López, Martha: "La psiconeuroinmunología, una nueva ciencia en el tratamiento de enfermedades"
1999
Palabras clave: emociones, estrés, salud, psiconeuroinmunología
Área monografía: psicología
Trabajo enviado por:
Carla Giglio Gallardo
carlagiglio@yahoo.com
De lo anterior se desprende, que existe una relación entre mente y cuerpo y que la falta de equilibrio en uno de ellos, afecta el equilibrio y el buen funcionamiento del otro. La enfermedad afecta tanto al cuerpo como a la mente.
De esta relación mente/cuerpo nace la medicina psicosomática, que se centra en el estudio de las interacciones entre los procesos psicológicos (mente) y la ocurrencia de ciertas enfermedades (cuerpo).
Establecida la relación, el psicólogo Robert Ader se dedicó a investigar como influyen ciertos procesos psicológicos, las emociones, en la salud (USA, 1974). Es así como nace un nuevo campo de investigación, la Psiconeuroinmunología (PNI), que estudia los vínculos que existen entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central. Su mismo nombre reconoce las relaciones: psico o "mente"; neuro, que se refiere al sistema neuroendocrino ( que incluye el sistema nervioso y los sistemas hormonales); e inmunología, que se refiere al sistema inmunológico. Ha sido utilizada para establecer posibles relaciones entre los factores de comportamiento y la progresión de enfermedad es Según Ader, hay una infinidad de modos en que el sistema nervioso central y sistema inmunológico se comunican: sendas biológicas que hacen que la mente, las emociones y el cuerpo no están separados sino íntimamente interrelacionados.
Se está descubriendo que los mensajeros químicos que operan más ampliamente en el cerebro y en el sistema inmunológico son aquellos que son más densos en las zonas nerviosas que regulan la emoción. A cargo de estas investigaciones está el psicólogo David Felten. Él comenzó notando que las emociones ejercen un efecto poderoso en el sistema nervioso autónomo (SNA), que es el que regula diversas funciones del organismo. Detectó un punto de reunión en donde el SNA se comunica directamente con los linfocitos y los macrófagos, células del sistema inmunológico. Se descubrieron contactos semejantes a sinapsis, en los que los terminales nerviosas del SNA tiene terminaciones que se apoyan directamente en estas células inmunológicas. Este contacto físico permite que las células nerviosas liberen neurotransmisores para regular estas células (Goleman, 1996).
Luego de diversos estudios, David Felten concluyó que sin esas terminaciones nerviosas el sistema inmunológico no responde como debería al desafío de las bacterias y los virus invasores. En resumen, el sistema nervioso no sólo se conecta con el sistema inmunológico, sino que es esencial para la función inmunológica adecuada
Otra vía clave que relaciona las emociones y el sistema inmunológico es la influencia de las hormonas que se liberan con el estrés. Las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) y el cortisol, entre otras, obstaculizan la función de las células inmunológicas: el estrés anula la resistencia inmunológica, supuestamente en una conservación de energía que da prioridad a la emergencia más inmediata, que es una mayor presión para la supervivencia (Goleman, 1996).
Basándose en esto, se ha establecido la hipótesis de que el estrés y las emociones negativas, como la ira, la ansiedad y la depresión, podían ser la causa de ciertas enfermedades. Las investigaciones no han arrojado datos clínicos suficientes como para establecer una relación causal, pero sí, se reconoce que, estas emociones, afectan la vulnerabilidad de las personas a contraer enfermedades. Asimismo, se investiga si las emociones positivas son beneficiosas a la hora de la recuperación de la enfermedad.
También, las emociones y la salud se relacionan cuando una ya está enfermo, podemos ser emocionalmente frágiles mientras estamos enfermos porque nuestro bienestar mental se basa, en parte, en la ilusión de invulnerabilidad. La enfermedad hace estallar esa ilusión, atacando la premisa de que nuestro mundo privado está a salvo y seguro. De pronto nos sentimos débiles, impotentes y vulnerables. La emoción más típica cuando estamos enfermos es el miedo.
Emociones Negativas
Se ha descubierto que las emociones negativas, como la ira, la ansiedad o la depresión, y también el estrés, debilitan la eficacia de ciertas células inmunológicas.
Estudios confirman que las emociones perturbadoras son malas para la salud. Se descubrió que las personas que experimentan ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad, cinismo o suspicacias implacables, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos. Esta magnitud hace que las emociones perturbadoras sean un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos, es decir, una importante amenaza a la salud (Goleman, 1996).
Lo anterior no indica, en modo alguno, que todos aquellos que tengan estos sentimientos serán más vulnerables a una enfermedad.
Influencia de la Ira en la salud
La ira es una emoción negativa que influye en la salud, fundamentalmente generando problemas en el corazón. Estudios realizados en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford han descubierto el impacto que la ira tiene en la función cardíaca: en pacientes que habían sufrido al menos un ataque cardíaco, cuando se sentían furiosos e incluso cuando recordaban esos episodios, se producía una disminución de la eficacia de bombeo de su corazón, la cual no se observó con otros sentimientos perturbadores como la ansiedad. (Goleman, 1996).
Por supuesto que nadie está diciendo que la ira por sí sola provoque una enfermedad coronaria, esta es sólo uno de varios factores interactivos. Como los doctores explican, aún no se puede decir si la ira y la hostilidad juegan un papel causal en el desarrollo temprano de la enfermedad coronaria, o si esta intensifica el problema una vez que la enfermedad ha comenzado, o si ocurren ambas cosas. Pero tomemos el caso de una persona que se enfurece repetidas veces. Cada episodio de ira añade una tensión adicional al corazón aumentando su ritmo cardíaco y su presión sanguínea. Cuando esto se repite una y otra vez, puede causar un daño, sobre todo debido a que la turbulencia con que la sangre fluye a través de la arteria coronaria con cada latido puede provocar micro desgarramientos en los vasos, donde se desarrolla la placa. Por eso, si su ritmo cardíaco es más rápido y su presión sanguínea más elevada porque está furioso habitualmente, tendrá mayor probabilidad de producir una enfermedad coronaria (Goleman, 1996). Enfermedad coronaria se refiere a una serie de males que se presentan cuando una o más de las arterias coronarias se bloquean de manera parcial o total a causa de los depósitos que se acumulan en las paredes arteriales. Las arterias coronarias engrosadas se hacen rígidas y estrechas y pueden interrumpir el suministro de sangre al corazón de modo temporal o permanente (Davidoff, 1989).
Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard pidió a pacientes que habían sufrido una ataque cardíaco que describieran su estado emocional en las horas anteriores al mismo: estaban furiosos. Sin embargo esto no significa que se debería suprimir la ira cuando esta es adecuada, ya que existen pruebas de que suprimir tales sentimientos aumenta la agitación del cuerpo y la presión sanguínea. El hecho de que se exprese la ira o no es menos importante que el hecho de saber si la ira es crónica o no. Una muestra de hostilidad ocasional no es peligrosa para la salud, el problema surge cuando la hostilidad se vuelve tan constante que define la personalidad. Las personas con personalidad Tipo A aparentan ser agresivas y hostiles, hablan fuerte, rápido y en forma explosiva; muestran un sistema nervioso autónomo muy sensible, reaccionan de modo excesivo ante la tensión. Esta reactividad exagerada conduce a un ritmo cardíaco rápido, sensación de urgencia, impaciencia y hostilidad. Las prisas, las competencias y cosas parecidas aumentan la tensión acelerando la excitación simpática y contribuyendo más a la posibilidad de problemas coronarios (Davidoff, 1989).
El complejo ira-hostilidad se considera el aspecto psicológico que permite entender la influencia de los procesos emocionales en los trastornos cardiovasculares. Este complejo no es unitario, sino que está configurado por distintas variables psicológicas, las que en los hombres pueden variar con respecto a las mujeres (Breva y Palmero, 1998).
Influencia de la Ansiedad en la Salud
La ansiedad es una emoción negativa, una perturbación provocada por las presiones de la vida diaria. Es la emoción con mayor peso como prueba científica al relacionarla con el inicio de la enfermedad y el curso de la recuperación. Como todas las emociones, la ansiedad, tiene utilidad adaptativa: nos ayuda a prepararnos para enfrentarnos a algún peligro. Pero en la vida moderna, es más frecuente que sea desproporcionada y fuera de lugar; la perturbación se produce ante las situaciones con las que debemos vivir o que son evocadas por la mente, no por peligros reales que debemos enfrentar. Por esta razón se está convirtiendo en un riesgo para la salud si se presenta en forma crónica. Si las angustian perduran, estas amenazan la salud; una mayor cantidad de cambios en la vida y de molestias está vinculada con una mayor probabilidad de enfermedades físicas.
La ansiedad influye, principalmente, en la contracción de enfermedades infecciosas tales como resfríos, gripes y herpes. Estamos constantemente expuestos a esos virus, pero normalmente nuestro sistema inmunológico los combate, sin embargo, con la ansiedad esas defensas fallan. Las diferencias en resistencia a las enfermedades infecciosas se deben, en parte, a las tensiones de la vida. Cuantas más ansiedades existan, mayor será la incidencia de males infecciosos. Durante la tensión las respuestas hormonales suprimen ciertas funciones inmunológicas, haciendo que las personas sean más suceptibles a los patógenos que causan los males infecciosos. Cuando la ansiedad persiste, las actividades inmunológicas pueden estar deprimidas.
Un estudio realizado en parejas casadas que durante tres meses llevaron listas diarias de peleas y episodios perturbadores mostró que: tres o cuatro días después de una serie especialmente intensa de preocupaciones, cayeron enfermos de un resfrío o una infección al aparato respiratorio superior. Ese período es precisamente el tiempo de incubación de muchos virus comunes del resfrío, lo que sugiere que estar expuestos mientras tenían mayores preocupaciones y trastornos los hizo especialmente vulnerables (Goleman, 1996).
Lo mismo se aplica para el virus del herpes: tanto el tipo que provoca llagas en los labios como el que origina lesiones genitales. Cuando las personas han quedado expuestas al virus del herpes, está permanece latente en el organismo y se manifiesta de vez en cuando. La actividad del virus del herpes puede ser rastreada por los niveles de anticuerpos del mismo que hay en la sangre. Utilizando esta medición, la reactivación del virus se ha encontrado n estudiantes de medicina que se encuentran rindiendo exámenes de fin de año y en mujeres recién separadas.
El precio de la ansiedad no sólo es que disminuye la respuesta inmunológica; otra investigación está mostrando efectos adversos en el sistema cardiovascular. Mientras la hostilidad crónica y episodios repetidos de ira parecen poner a los hombres en un gran riesgo de enfermedad cardíaca, las emociones más mortales en las mujeres pueden ser la ansiedad y el temor. Lo que ocurre es que sistema nervioso simpático activado hace que los riñones retengan sal, la cual altera la regulación de la presión arterial en las personas susceptibles debido a las preocupaciones (Davidoff, 1989).
También la ansiedad tiene un papel relevante, en situaciones tales como las operaciones quirúrgicas, el Dr. Camran Nezhat, de la Universidad de Stanford dice: "si alguien debe someterse a una cirugía y me dice que ese día siente pánico y no quiere pasar por ella, cancelo la intervención. Cualquier cirujano sabe que las personas que están muy asustadas tienen problemas durante la operación. Sufren hemorragias abundantes y más infecciones y complicaciones; además, tardan más tiempo en recuperarse".
La razón es evidente: el pánico y la ansiedad elevan la presión sanguínea y las venas dilatadas por la presión, sangran más abundantemente cuando el cirujano hace la incisión con el bisturí. La hemorragia excesiva es una de las complicaciones quirúrgicas más molestas y puede provocar la muerte (Goleman, 1996).
Debido a que el costo médico de la ansiedad es tan alto, las técnicas de relajación se utilizan para aliviar los síntomas de una amplia variedad de enfermedades. Estas incluyen problemas cardiovasculares, algunos tipos de diabetes, artritis, asma, alteraciones gastrointestinales y dolor crónico, por nombrar algunas.
Influencia del Estrés en la Salud
Elfisiólogo Hans Seyle describió el estrés como una respuesta orgánica de tres fases: Fase de Alarma: Preparación de respuestas adaptativas.
Fase de Resistencia: presentación de respuestas y participación de procesos emocionales y psíquicos, para restablecer el equilibrio.
Fase de Agotamiento: cuando el organismo ya no es capaz de generar más respuestas adaptativas, se satura la capacidad de adaptación y se presenta la no
adaptación, alterándose la homeostasis orgánica. Esto ocurre si los estímulos son muy intensos, se repiten frecuentemente o persisten por mucho tiempo (Rodríguez y Vega, 1998).
Las respuestas que se presentan durante la fase de resistencia al estresor, como son: aumento en al secreción de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), de cortisol y encefalina, aumento de aminoácidos circulantes, aumento de la glicemia, entre otras; hacen que el sistema inmunológico se vea afectado deteriorando la función de las células inmunológicas (T, B, T asesinas).
El estrés mental crónico parece inducir la superproducción de un producto químico, el péptido derivado del gen de la calcitonina en los terminales nerviosos de la piel. Por esto, el péptido recubre excesivamente la superficie de ciertas células inmunológicas (células de Langerhans), cuya tarea es capturar agentes infecciosos y entregarlos a los linfocitos para que el sistema inmune pueda contrarrestar su presencia. Debido a la menor vigilancia en una vía importante de acceso, el cuerpo es más vulnerable a las infecciones (Damasio, 1994).
Con lo anterior podemos darnos cuenta de lo nocivo que puede llegar a ser el estrés, pero aún así no es causa directa de enfermedades. El estrés no causa la enfermedad en sí, sino que impide la recuperación porque baja las defensas del cuerpo y aumenta la sensibilidad de la persona a los problemas físicos que han existido anteriormente (Reeve, 1994). Múltiples estudios clínicos han demostrado que la palabra más adecuada para describir la relación entre estrés y salud es impacto, pues los factores psicosociales no son causa de enfermedad, sino que desempeñan un rol en la alteración de la susceptibilidad del paciente a las enfermedades (Rodríguez y Vega, 1998).
Estudios han demostrado que estresores potenciales como: grandes cambios en la vida, situaciones vitales crónicas y pérdida del apoyo social, están relacionados con enfermedades cardiovasculares, debido a que la secreción de hormonas durante el estrés parecen contribuir en este tipo de enfermedades, ya que: incrementan la tendencia de coagulación de la sangre, (si un coágulo se aloja en la arteria coronaria es probable sufrir un ataque cardíaco), elevan los niveles de ácidos grasos libres y triglicéridos que obstruyen las arterias, y aumentan la presión arterial (Davidoff, 1989).
En cuanto a la contracción de enfermedades infecciosas como virus del herpes o de la gripe, el estrés influye ya que debilita la acción del sistema inmunológico.
La relación entre estrés y cáncer parece estar en los efectos supresores del estrés en el sistema inmunológico. Si se deprimen las funciones inmunológicas, los organismos tienen menos capacidad para enfrentarse a los agentes cancerígenos (Davidoff, 1989).
Beneficio de las Emociones Positivas en la Salud
La prueba de los efectos médicos adversos de la ira, la ansiedad y el estrés es innegable. Tanto la ira como la ansiedad, cuando son crónicas, pueden hacer que la gente sea más propensa a una serie de enfermedades. Pero si la perturbación emocional crónica en sus diversas formas es nociva, la variedad opuesta de emociones puede resultar beneficiosa?. Muchos preconizan que la risa y el buen humor pueden ser herramientas efectivas para enfrentarse a la enfermedad. La capacidad de estar de buen humor imprime sentido de perspectiva a nuestros problemas. La risa brinda una liberación física de las tensiones acumuladas y por tanto se espera que todo aquello que logre que el hombre se mantenga emocionalmente estable y lejos de experiencias desagradables puede contribuir a que el sistema inmunológico funcione óptimamente (López, 1999).
Pese a lo anterior, investigaciones indican que las emociones positivas pueden resultar beneficiosas hasta cierto grado. Así como las emociones negativas hacen más vulnerables a las personas a contraer enfermedades, pero no las causan, las emociones positivas ayudan a sobrellevar la enfermedad y favorecen el proceso de recuperación, pero por sí solas no logran mejorar a la persona.
El optimismo y la esperanza también resultan beneficiosos. La gente que tiene muchas esperanzas es más capaz de resistir en circunstancias penosas, incluidas las dificultades médicas. En cuanto al optimismo hay diversas explicaciones. Una teoría propone que el pesimismo conduce a la depresión, que a su vez interfiere en el sistema inmunológico, con la consiguiente vulnerabilidad a las enfermedades; el optimismo haría lo contrario. Otra explicación indica que puede tratarse de que los pesimistas descuidan su propia persona; algunos estudios han descubierto que los pesimistas fuman y beben más, y hacen menos ejercicios que los optimistas, son en general más descuidados con su salud. Podría resultar que la fisiología del optimismo es de cierta utilidad biológica para la lucha del organismo contra la enfermedad (Goleman, 1996).
Conclusión
Conocer las propias emociones es algo fundamental. Reconocer cuál es la emoción que estamos sintiendo, en el momento en que la sentimos es tremendamente útil, ya que nos permite un mayor conocimiento de nosotros mismos y también nos permite saber canalizar y expresar esas emociones hacia los demás de manera adecuada.
Todas las emociones son buenas, mirándolas desde el papel adaptativo que juegan, sin embargo hoy se sabe que hay algunas que si se salen de los límites normales y se vuelven crónicas, ya no son tan buenas.
En la comunidad científica ya se acepta que las emociones tienen cierta influencia en la salud: se reconoce un vínculo físico entre el sistema nervioso y el inmunológico, que hace que estos sistemas, sobre todo el inmunológico dependa del nervioso para su correcto funcionamiento. Así, las emociones negativas y el estrés afectan al sistema inmunológico, haciéndolo más vulnerable; y las emociones positivas, el buen humor, el optimismo y la esperanza, junto al apoyo de otros, ayudan a soportar una enfermedad y facilitar su recuperación. Con esto, se estableció la relación mente/cuerpo, que permitió el nacimiento de una nueva disciplina de estudio, la Psico neuro inmunnología.
Todos estos descubrimientos tienen una aplicación innegable para los profesionales de la salud en el tratamiento de las enfermedades, ya que deberán considerar un tratamiento integral para el paciente que considere tanto los factores físicos como los psicológicos de este. En otras palabras el paciente estará sano cuando se haya curado de la enfermedad (illness: experiencia que el paciente tiene del mal que lo aqueja), más que de la patología (disease: trastorno médico).
Algunos cambios para la medicina en el tratamiento de enfermedades, tomando en cuenta el efecto de las emociones en la salud, serían: ayudar a la gente a manejar mejor sus sentimientos perturbadores (ira, ansiedad, depresión, pesimismo y soledad) ya que es una forma de prevención de la enfermedad; y atender las necesidades psicológicas de los pacientes al mismo tiempo que las médicas.
Si los descubrimientos sobre emociones y salud significan algo, es que el cuidado médico que pasa por alto lo que la gente siente mientras lucha con una enfermedad grave o crónica, ya no es adecuado.
En base a lo expuesto, una vez más la ciencia confirma lo que la Biblia declara desde hace milenios: Proverbios 17:22 “Gran remedio es el corazón alegre,
Pero el ánimo decaído seca los huesos”. La única forma para controlar las emociones y vivir una vida sana es siendo controlados desde adentro pero por otra persona llamada Espíritu Santo de Dios. ¿NO lo tienes aún? Pídele a Dios perdón por tus pecados, reconócelo como Salvador de tu vida y deja que Él te habite. Instantáneamente notarás la diferencia. Entonces: Espíritu sano=mente sana=cuerpo sano.
No significa esto que no te enfermarás, pero sentirás la paz de Dios que te ayudará a sobrellevar esa enfermedad, no te deprimirás ni abatirás sino aprenderás a confiar en un Dios que te cuida y sostiene cada día. ¡Compruébalo por ti mismo!!! Pablo Martini
Bibliografía
Damasio, Antonio: 1994 "El Error de Descartes"
Editorial Andrés Bello, Santiago
Páginas: 143, 283, 284, 285.
Davidoff, Linda: 1989 "Introducción a la Psicología"
Editorial Mc Graw-Hill, Buenos Aires
Páginas: 409-414
Goleman, Daniel: 1996 "Inteligencia emocional"
Javier Vergara Editor, Buenos Aires
Capítulo 11: "Mente y Medicina"
Reeve, Johnmarshall: 1994 "Motivación y Emoción"
Editorial Mc Graw-Hill, México
Capítulo 16: "Estrés, afrontamiento y salud"
Páginas: 411- 415.
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Artículos:
http://reme.uji.es/remesp.html
E.G. Fernández, F.Palmero: "Emociones y Salud" 1999
"Emociones y Adaptación" 1998
LeDoux, J: "El Cerebro Emocional" 1999
www.uam.es/centros/psicología/pag
M. Rodríguez, M. Vega: "Secuelas neuroendocrinas e inmunológicas producidas por la ansiedad y el estrés"
1998
www.psyconeuroimmunology.com
López, Martha: "La psiconeuroinmunología, una nueva ciencia en el tratamiento de enfermedades"
1999
Palabras clave: emociones, estrés, salud, psiconeuroinmunología
Área monografía: psicología
Trabajo enviado por:
Carla Giglio Gallardo
carlagiglio@yahoo.com
BIOMAGNETISMO , Curacion con Imanes
El Par Biomagnético es todo un descubrimiento biológico realizado en 1988 por el Dr. mexicano Isaac Goiz Durán y que actualmente se utiliza en distintas partes del mundo para sanar enfermedades humanas. Ya son miles los pacientes de muchos países que se han curado de todo tipo de enfermedades gracias a este revolucionario método.
El Biomagnetismo llegó a Chile en Septiembre de 2003 cuando el Dr. Goiz realizó el primer curso sobre la materia en nuestro país.
El Par Biomagnético consiste en que los órganos del cuerpo establecen un equilibrio biomagnético interno formando pares (Ej.: Hígado-Riñón). Cuando este equilibrio se altera aparecen las enfermedades. El desequilibrio se puede reestablecer mediante la aplicación de imanes de mediana intensidad, ubicados en lugares específicos del cuerpo asociados a los pares anómalos. Por sus características los imanes solo pueden reequilibrar los pares, no desequilibrar por lo tanto el tratamiento no produce efectos colaterales.
Cuando los órganos del cuerpo se desequilibran, se altera su pH (potencial de hidrógeno) experimentando ligeras variaciones hacia la alcalinidad o acidez, fuera de su Nivel Energético Normal (NEN). Debido a este desequilibrio aparecen los síntomas del mal funcionamiento de uno o varios órganos. Los imanes son capaces de reequilibrar el pH de los órganos afectados, actuando directamente sobre la causa energética de la enfermedad, haciéndola desaparecer y por lo tanto también los síntomas.
Mediante la aplicación del Biomagnetismo se ha logrado sanar en muy corto tiempo: Diabetes, tumores, artritis, fibromialgia, gastritis, colon irritable, glaucomas, miositis y enfermedades de todo tipo, incluso cáncer.
El éxito del Biomagnetismo se basa en la sabiduría del equilibrio y en el reconocimiento de que el cuerpo humano está compuesto de órganos siempre asociadas entre sí. Cuando se produce un desequilibrio energético entre esos órganos aparecen las enfermedades. Los imanes son capaces de reestablecer el equilibrio y devolver la salud al cuerpo.
El par biomagnético es una terapia EFECTIVA y REAL basada en conceptos científicos y sustentada por los miles de casos de pacientes en el mundo que se han sanado de graves enfermedades consideradas antes incurables
El Biomagnetismo llegó a Chile en Septiembre de 2003 cuando el Dr. Goiz realizó el primer curso sobre la materia en nuestro país.
El Par Biomagnético consiste en que los órganos del cuerpo establecen un equilibrio biomagnético interno formando pares (Ej.: Hígado-Riñón). Cuando este equilibrio se altera aparecen las enfermedades. El desequilibrio se puede reestablecer mediante la aplicación de imanes de mediana intensidad, ubicados en lugares específicos del cuerpo asociados a los pares anómalos. Por sus características los imanes solo pueden reequilibrar los pares, no desequilibrar por lo tanto el tratamiento no produce efectos colaterales.
Cuando los órganos del cuerpo se desequilibran, se altera su pH (potencial de hidrógeno) experimentando ligeras variaciones hacia la alcalinidad o acidez, fuera de su Nivel Energético Normal (NEN). Debido a este desequilibrio aparecen los síntomas del mal funcionamiento de uno o varios órganos. Los imanes son capaces de reequilibrar el pH de los órganos afectados, actuando directamente sobre la causa energética de la enfermedad, haciéndola desaparecer y por lo tanto también los síntomas.
Mediante la aplicación del Biomagnetismo se ha logrado sanar en muy corto tiempo: Diabetes, tumores, artritis, fibromialgia, gastritis, colon irritable, glaucomas, miositis y enfermedades de todo tipo, incluso cáncer.
El éxito del Biomagnetismo se basa en la sabiduría del equilibrio y en el reconocimiento de que el cuerpo humano está compuesto de órganos siempre asociadas entre sí. Cuando se produce un desequilibrio energético entre esos órganos aparecen las enfermedades. Los imanes son capaces de reestablecer el equilibrio y devolver la salud al cuerpo.
El par biomagnético es una terapia EFECTIVA y REAL basada en conceptos científicos y sustentada por los miles de casos de pacientes en el mundo que se han sanado de graves enfermedades consideradas antes incurables
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